Descanso
Falta poco para que el día sea nada, o quizás falta mucho para que sea algo, pero el tiempo es el tiempo y esta noche elige ser poco.
Las paredes tiemblan y mi pecho se contrae. La habitación está tan lejos y sólo tengo esta mesa. Que hace ruido y me desafía, que se acerca y que ahora de a poco me asfixia.
Yo la quemo con cigarrillos pero ella sólo se exaspera. Quiere que le escriba pero no sé qué escribirle. Comienzo con que los cielos se están rompiendo pero de súbito me embiste hasta ver estrellas.
Falta poco para que el día sea nada o quizás mucho para que sea algo, pero ella dice que falta mucho y que el tiempo siempre debe ser poco. Por eso ahora me arrincona, y las paredes tiemblan y mi pecho se contrae.
Yo quiero creer en el tiempo, y en que son pocas las veces que uno siente la vida. Que todo pasa en un suspiro, y ya nada se toca sin dejar aliento. Que las flores no son más que miserias ante la muerte, o que un dolor en el pecho sólo marca una derrota.
Quiero creer en las personas, que son muchas las penas y que los abrazos sólo cuestan tristezas. Que nadie se aleja sin dejar un golpe, o que nadie se acerca sin llenarte de soledades. Que todos quieren ayudarte a empujarte fuera de su camino, tirarte al costado del que apenas camina.
Quiero creer que somos poco para esta inmensidad de cosas, que razonamos las pérdidas y que devoramos los momentos casi a inconsciencias. Que nos amamos ante débiles palabras y nos odiamos a fuertes argumentos.
Quisiera creer en que no amamos, y que tan sólo nos encargamos de no hacer tan penosos los días. Que nos encontramos sin buscarnos, como si fuese un juego desafiarnos ante la pobre vida...
Pero la presión está matando y los cigarrillos se terminan. Como se termina el aire, como se terminan las ideas. Y encuentro que podría dormir sobre esta mesa, que ya no importa el tiempo, sea mucho o sea poco. Afuera está lloviendo y ahora entiendo que las paredes no tiemblan.
Las paredes tiemblan y mi pecho se contrae. La habitación está tan lejos y sólo tengo esta mesa. Que hace ruido y me desafía, que se acerca y que ahora de a poco me asfixia.
Yo la quemo con cigarrillos pero ella sólo se exaspera. Quiere que le escriba pero no sé qué escribirle. Comienzo con que los cielos se están rompiendo pero de súbito me embiste hasta ver estrellas.
Falta poco para que el día sea nada o quizás mucho para que sea algo, pero ella dice que falta mucho y que el tiempo siempre debe ser poco. Por eso ahora me arrincona, y las paredes tiemblan y mi pecho se contrae.
Yo quiero creer en el tiempo, y en que son pocas las veces que uno siente la vida. Que todo pasa en un suspiro, y ya nada se toca sin dejar aliento. Que las flores no son más que miserias ante la muerte, o que un dolor en el pecho sólo marca una derrota.
Quiero creer en las personas, que son muchas las penas y que los abrazos sólo cuestan tristezas. Que nadie se aleja sin dejar un golpe, o que nadie se acerca sin llenarte de soledades. Que todos quieren ayudarte a empujarte fuera de su camino, tirarte al costado del que apenas camina.
Quiero creer que somos poco para esta inmensidad de cosas, que razonamos las pérdidas y que devoramos los momentos casi a inconsciencias. Que nos amamos ante débiles palabras y nos odiamos a fuertes argumentos.
Quisiera creer en que no amamos, y que tan sólo nos encargamos de no hacer tan penosos los días. Que nos encontramos sin buscarnos, como si fuese un juego desafiarnos ante la pobre vida...
Pero la presión está matando y los cigarrillos se terminan. Como se termina el aire, como se terminan las ideas. Y encuentro que podría dormir sobre esta mesa, que ya no importa el tiempo, sea mucho o sea poco. Afuera está lloviendo y ahora entiendo que las paredes no tiemblan.
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