Ánima
Cuenta una leyenda que una vez existió el hombre más hermoso del mundo. Este hombre tan hermoso era un hombre común, pero tenía un truco. El truco sencillamente consistía en mirar a las personas de frente. No es que haya tenido bonitos ojos o una hermosa mirada, sino que en los ojos de este hombre uno encontraba su propia alma. Radiante y pura, como destellos por donde no quedaba vida alguna. Un día, dicen, que se lo vio triste. Conoció una tarde a una bella muchacha y cuenta la gente que ésta le apagó el alma. Murió a la mañana siguiente y lo encontraron con sus ojos abiertos. Esa mañana no tuvo alma, pero en la quietud de su mirada, dicen que seguía siendo hermoso. Que se vio un anochecer y que algunos se volvieron locos.