Entradas

Mostrando entradas de junio, 2020

Pequeño momento

Quizás no me detenga esta noche, como no me detuve en ninguna otra, desorbitándome el alma, jugando a lo indestructible, riéndome a solas con fugaces figuraciones… Hoy vi un perro lamerse las bolas y fue lo más poético del día. Llevamos en los ojos la miseria de un mundo que no puede expresarse, Por eso nos sonreímos y hacemos de cuenta que vivimos para aceptarnos, Yo creo que tenemos miedo, Llevamos un temor inmenso por lo insospechable, El terror es siempre un corazón libre, Contando lo que es, o pudiese ser.

Dentro/Fuera

De esta forma tan egoísta te cuento mi vida, Solvente de acarrear las horas, Me detengo en la deshonra, Ásperas ficciones de encontrarte algún día, Espasmos lúgubres de promesas inconclusas, ¿Querrás verme aún vapuleado por la desidia? Tengo cartas en juego, Es apenas sutil la melancolía, De saber que aquí dentro no te encontraría, ¿Hubiese seguido eligiéndote a la deriva?

En rojo

Me miro esta boca que hoy tengo y quiero besarme hasta quedarme muerto, esta boca que me arrastra por duros desvelos, susurros cómplices de momentos que no recuerdo. ¿Si pudiese decirte algo, lo dirías? Me quedo a escondidas con esta cosa, que pronuncia palabras que no comprendo, que anuncia sabores que no tengo, y, tal vez, me dice, ¿somos del mismo muerto? Llevo esta boca que sabe amargo, la llevo y no se pierde, no me sigue, no acompaña, la llevo y me repite, ¿somos del mismo muerto? Pero yo no estoy muerto, le digo, y me aprieta los labios, y me tuerce los dientes, ¿somos del mismo muerto? le digo, somos de labios rotos, me dice, y me sonríe. 

A un costado

       - Bueno, pintale un río. -          -  No hago paisajismo. ¿Otra cosa? -           -  Y no sé, a la vieja le gustan los ríos… Ya que no le vas a comprar nada, podrías regalarle eso. -           -  Ella no me regala cosas… -           -  Ya sé, pero yo quiero que le regales algo. -           -  Y ¿vos quién sos? -           -  Ya te voy a dar quién soy. Pintale eso. Yo ya vuelvo. Comienzo como sabiendo qué tengo que hacer y estiro sobre el lienzo un trazo tan torpe como la idea que tengo de un río. Quizás la última vez que haya estado en uno fue cuando conocí a María. Vaya coincidencia. Nos encontramos a la sombra de un árbol, tan desocupados que ni siquiera sabíamos qué hora era.            -   Flaco, ¿tenés hora? - ...