Desborda el llano
Corren las flores sobre los campos muertos y riegan como desde un vientre el fango espeso, a quienes danzan en vilo con desesperados movimientos, la más bella obra de sus ojos perdidos. Algunos sostienen como en un cáliz su duro aposento, y se embeben sobre sus cuerpos, acariciándose como no encontrando sexo. Corren las flores y se despedazan con tanto viento, belleza intrínseca, la de aún mantener vigilia, aún sorbiéndose sobre esos templos, entreabiertos como bocanadas de aire seco, apabullándose sobre la noche, buscando no hundirse más de lo que les ofrece el suelo... las flores... o el viento.