Somnolencia
Caminé porque otra cosa no tenía que hacer y cargué con esa ansiedad de acá para allá; sobre el puente y bajando las escaleras, a un costado y por el medio de la calle y, sobre todo, sobre mí mismo, con la conciencia cansada y los labios mordidos, y rotos, y enrojecidos. Me detuve porque tenía que detenerme, y senté(me) en un banco de la plaza. "Recapitulación", pensé, y desde un poco más allá se acercó un tipo... - ¿Se siente bien usted? Se lo ve cansado, y preocupado... - Sí, gracias. Y desconcertado, quizás, también. Le agradezco el gesto. - y me quedé silencio esperando que se vaya, pero continuaba ahí fumando un cigarrillo y con la mirada en los árboles. - Joven, no lo noto bien, y quisiera contarle algo... tal vez le ayude. - Gracias, pero no estaría interesado, disculpe. En serio. - Usted sabe, mi hija, la más grande, se quedó sin trabajo, también sin hogar, y ante la desgracia, no tuve más que ofrecerle vivir en mi casa, conmigo, con sus hijos y con mi mujer; c...