Encuentro
Un hombre camina por la vereda y observa que del otro lado de la calle le sigue un perro. Dobla a la izquierda, luego a la derecha y mirando de reojo encuentra nuevamente al animal. El hombre se detiene y también el perro se detiene. El hombre comienza a correr y observa que el perro también está corriendo. Empieza a gritar y el perro empieza a ladrar. Corren así un buen rato hasta que por fin llega a su casa. Abre la puerta, cierra con llave y observa por la ventana que el perro le aguarda en el umbral. El tipo llama a la perrera y ordena que se lleven inmediatamente al animal.
Al día siguiente, camina por la vereda y observa que del otro lado de la calle no le sigue un perro. Dobla a la izquierda, luego a la derecha y mirando de reojo encuentra que ningún animal lo está siguiendo. El hombre se detiene y nadie se detiene. Comienza a correr y observa que del otro lado nadie está corriendo. Empieza a gritar y no escucha ningún perro ladrar. Hasta que por fin el hombre llega a su casa. Abre la puerta, cierra con llave y observa por la ventana que ningún perro le aguarda en el umbral. El tipo entristece y llama a la perrera ordenando que le traigan al animal. Pero un empleado le comunica que el perro ha escapado. Sin seguir escuchando, el cuelga el teléfono y sonríe.
Al día siguiente, el hombre camina por la vereda y observa que del otro lado de la calle le sigue un perro.
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