Situación

¿Cuán duro puede golpear la realidad, cuando de repente inferimos en que las esperanzas sólo conllevan a ficciones azarosas? ¿Será que somos juguetes de un destino, y que con el tiempo, aparentamos tomar ventajas en pocos tramos de carreras perdidas? ¿Qué me dicen si dijera que quizás, nos ensamblamos como garrapatas a sueños que están de moda, sólo para asegurarnos el control de un camino socialmente correcto, y de qué forma podríamos explicar la pronta fugacidad de los ideales ante vacantes mediocres asegurando estabilidad?
No somos más que comediantes en circos de bajos toldos, que insinuamos reírnos de nuestras propias desgracias para apiadarnos de las de otros.
No somos más que hambrientos en un festín de engaños, donde el que primero acierta es considerado líder, a corto plazo, bajo dependientes circunstancias.
Cuando estamos solos, llevamos la conducta bien amarrada. Ahora, seamos muchos, tal vez pocos, pero, ¡qué bien que ahí danzan las exuberancias!
Nos somos unos a los otros, pero no somos unos sin los otros, y buscamos condolencias y aceptamos trabajos, para dejarnos en vida y buscar nuevas salidas.
Y nos olvidamos de repente de lo que amamos, para dejarlo al viento, y saber que ya no estamos. Que no volvimos y que de alguna manera recordamos. Siempre, aunque ya esté agonizando. Así son los sueños cuando no volamos.

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