A un costado


       - Bueno, pintale un río.
-         - No hago paisajismo. ¿Otra cosa?
-          - Y no sé, a la vieja le gustan los ríos… Ya que no le vas a comprar nada, podrías regalarle eso.
-          - Ella no me regala cosas…
-          - Ya sé, pero yo quiero que le regales algo.
-          - Y ¿vos quién sos?
-          - Ya te voy a dar quién soy. Pintale eso. Yo ya vuelvo.

Comienzo como sabiendo qué tengo que hacer y estiro sobre el lienzo un trazo tan torpe como la idea que tengo de un río. Quizás la última vez que haya estado en uno fue cuando conocí a María. Vaya coincidencia.
Nos encontramos a la sombra de un árbol, tan desocupados que ni siquiera sabíamos qué hora era.

           -  Flaco, ¿tenés hora?
-         - No, pero deben ser como las 5, o las 6, por ahí.
-         - Ah, y ¿fuego tenés?
-         - Sí, tomá… ¿No sabés si hay una carnicería por acá?
-         -  ¿Una carnicería? Jaja no, ni idea. Como que está todo medio lejos.

El díalogo continuó hasta debatir en su casa sobre bombas nucleares y diferentes formas de preparar una tarta de verduras. Creo que nos gustábamos más por la soledad que llevábamos que por cualquier otra cosa. Su léxico era vulgar, tenía firmeza cuando hablaba. Cada vez que me miraba fruncía el ceño y luego relajaba, como si mi presencia la desestabilizaba, o era yo quien se hacía ideas raras.
-         
       - Cuando sea más grande quiero adoptar un niño.
-          - Y ¿para qué mierda querés adoptar un niño?
-          - Y no sé, viste que se puede ayudar de muchas formas.
-          - Estás re loco, chabón… De última tenelo conmigo.
-          - ¿Vos tendrías un niño conmigo?
-          - La verdad, no. Sólo digo…

Dormimos esa noche y en efecto tuvimos un niño. Un niño al que llamamos Iván y ya tiene 7 años. Quizás no fue previsto, pero nos ayudó a comprender mejor la vida, o algo así.
Volviendo al tema del río, no sé si poner un árbol acá o más allá. Quizás pueda retratar a María y yo, conociéndonos bajo aquel árbol enorme como dos seres a la deriva, comenzando algo que ni siquiera nosotros comprendimos, pero hoy es el cumpleaños de su madre y María quiere que le pinte un río. Tal vez sea el único río que pinte.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Voy, yendo

Parte que queda

Magnetismo