Por acá me fui

Se impone el día impertinente sobre estas aguas, y asomo por la rendija, la mirada para sentir el sol. Lumbre de radiante tibia, escucho las nubes pasar. Hecho y devuelto en este cuerpo, busqué mis manos para respirar; aún tengo labios, y algunas palabras que no supe olvidar. 
Rompí mis penas y de trozos armé una alegría, cambié mis sábanas, y en labor de resucitar un sueño muerto, entendí el desvelo que de manto cubría mi aposento.
Escribí en un papel cuantas veces pude mi nombre, y dibujé una flor, como consintiendo un viento, viento de un sabor que ya no siento.

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