Magnetismo
Nos matamos esa noche que, por debilidad, nos besamos. Nos besamos porque no teníamos nada en el mundo, más que la amabilidad de permitirnos un placer mutuo.
Éramos pobre gente, y magnificábamos esa pequeña alegría y la asimilábamos como un enorme triunfo. Cosas que de otra manera hubiésemos ignorado.
A pesar del cansancio, nos entregamos a la calidez de un vaivén de bellas canciones, sacudiéndonos de un lado a otro y sonriéndole a la desfachatez del momento.
Los pisos ya limpios, las sillas invertidas sobre las mesas. Brillaban las copas, la satisfacción de concretar el día.
Nos atravesábamos con la mirada, nos sedujo la penumbra. Sus labios estaban rotos, sus palabras eran fuertes. Me gustaba el sigilo con el que me abrazaba y la exactitud de apagar un cigarrillo cuando yo encendía otro.
Nos concedimos pequeñas cosas y fuimos felices. Como mereciéndolo. Como queriéndonos convencer de que podíamos ganar algo. Como sabiendo que no éramos nada sin el momento. Como retribuyéndonos, como consolándonos. Como cumpliendo con una parte debida, siendo uno con el otro. Como algo que concluye. Tan perfecto como la muerte. Tan magnético como la electricidad.
Éramos pobre gente, y magnificábamos esa pequeña alegría y la asimilábamos como un enorme triunfo. Cosas que de otra manera hubiésemos ignorado.
A pesar del cansancio, nos entregamos a la calidez de un vaivén de bellas canciones, sacudiéndonos de un lado a otro y sonriéndole a la desfachatez del momento.
Los pisos ya limpios, las sillas invertidas sobre las mesas. Brillaban las copas, la satisfacción de concretar el día.
Nos atravesábamos con la mirada, nos sedujo la penumbra. Sus labios estaban rotos, sus palabras eran fuertes. Me gustaba el sigilo con el que me abrazaba y la exactitud de apagar un cigarrillo cuando yo encendía otro.
Nos concedimos pequeñas cosas y fuimos felices. Como mereciéndolo. Como queriéndonos convencer de que podíamos ganar algo. Como sabiendo que no éramos nada sin el momento. Como retribuyéndonos, como consolándonos. Como cumpliendo con una parte debida, siendo uno con el otro. Como algo que concluye. Tan perfecto como la muerte. Tan magnético como la electricidad.
Precioso, envolvente, poético, sensible... Una historia en sí misma.
ResponderEliminarGracias por escribir.
ana.fillmore siguiéndote por Instagram
Genial!
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