Voy, yendo

¿Cuántos ritmos suscitan los suspiros? Espiro y siento fundirse el aire, soluto en indiferencia y sagaz en asfixiarme, leal en dejarme las horas contadas y el pálpito casualmente con el que camino, intentando llegar, un poco más cerca de no sé dónde, pero voy, y sigo yendo, aún noble.  
Respirando las asperezas, bueno, me deslizo somnoliento sobre este mar; vertiginoso en profundidad, necesario si me detengo en cansancio a naufragar; a sentir el sol, y amablemente a pensar en vos.  
Me detengo para acelerar y hago aposento de la noche, las no estrellas y mis piernas quietas, que saben muy bien descansar. Tal vez, si quisiera, podría morir en el pedregal, pero el tiempo es un campo abierto donde quisiera recrear... y retomar algunos vuelos, no sin antes, y aún, poderte abrazar.  

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