Micro

Abrió la heladera y fue ahí mismo donde lo paralizó el recuerdo de su ex mujer. Se quedó en trance mirando un queso fresco y pensó en su sonrisa y en lo divertida que era. No habían sido buenos tiempos después de la boda y las cosas terminaron mal.
"Al menos le gustaba el queso", se dijo a sí mismo. Por lo tanto, cortó un trozo y lo metió en un pan. El queso estaba rancio y el sabor era poco agradable. Se lo comió igual. Porque le recordaba a su ex mujer, porque comía queso. Y si tenía mal sabor, tenía que tragárselo de todas formas. Así pensó. Se sintió fuerte, pero no por mucho tiempo.

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