Sigue acá
Hay un cadáver putrefacto debajo de mi cama,
su hedor me ayuda a dormir,
quisiera que las moscas no engusanen,
pues aún no sé qué hacer con él,
Me gustaba cuando estaba vivo,
golpeaba por la espalda contándome su vida,
pero lo dejé morir,
y ya no quiero saber de sus caminos,
sólo quiero que permanezca aquí,
porque aquí murió,
y yo le di su muerte,
es mío,
y aquí es mío,
a veces quiere irse,
pero yo no se lo permito,
porque es mío,
y muerto va a morir aquí,
lo quiero tanto,
pero muerto va a morir,
cariño tiene,
¿qué más quiere?
se fuma mis cigarros,
pero yo me preocupo por él,
porque es mío,
y aquí muerto va a morir,
lo quiero tanto,
pero muerto va a morir,
cariño tiene,
¿qué más quiere?
se fuma mis cigarros,
pero yo me preocupo por él,
porque es mío,
y aquí muerto va a morir,
a veces,
abro la ventana para juntos sentir el sol,
pero luego la cierro,
y así quiero que esté,
porque la vida no es fácil,
ni aún muerto,
quizás él haga lo mismo cuando estemos muertos los dos,
o quizás alguien más,
pero yo soy el vivo,
y él es el muerto,
y le hago lo que quiero,
porque está muerto,
también lo quiero,
sí,
algunas veces le cuento sobre mujeres,
dice calentarse,
pero yo sé que es mentira,
pues ya está muerto y los muertos no sienten mierda,
lo quiero,
pero ya tengo que enterrarlo,
y no sé cómo se lo tomará,
sólo me mira,
y me mira con esos huecos de abismos,
y no sé qué hacer,
pero ya lo enterré,
y fue rápido,
porque cuando a uno algo le duele,
a las cosas las hace rápido,
y ahí quedó,
el muerto,
el muerto que ya no está,
y lo extraño,
pero no pude mantenerlo,
porque su hedor traía recuerdos,
y los recuerdos no me gustan,
porque estoy vivo,
y no muerto.
su hedor me ayuda a dormir,
quisiera que las moscas no engusanen,
pues aún no sé qué hacer con él,
Me gustaba cuando estaba vivo,
golpeaba por la espalda contándome su vida,
pero lo dejé morir,
y ya no quiero saber de sus caminos,
sólo quiero que permanezca aquí,
porque aquí murió,
y yo le di su muerte,
es mío,
y aquí es mío,
a veces quiere irse,
pero yo no se lo permito,
porque es mío,
y muerto va a morir aquí,
lo quiero tanto,
pero muerto va a morir,
cariño tiene,
¿qué más quiere?
se fuma mis cigarros,
pero yo me preocupo por él,
porque es mío,
y aquí muerto va a morir,
lo quiero tanto,
pero muerto va a morir,
cariño tiene,
¿qué más quiere?
se fuma mis cigarros,
pero yo me preocupo por él,
porque es mío,
y aquí muerto va a morir,
a veces,
abro la ventana para juntos sentir el sol,
pero luego la cierro,
y así quiero que esté,
porque la vida no es fácil,
ni aún muerto,
quizás él haga lo mismo cuando estemos muertos los dos,
o quizás alguien más,
pero yo soy el vivo,
y él es el muerto,
y le hago lo que quiero,
porque está muerto,
también lo quiero,
sí,
algunas veces le cuento sobre mujeres,
dice calentarse,
pero yo sé que es mentira,
pues ya está muerto y los muertos no sienten mierda,
lo quiero,
pero ya tengo que enterrarlo,
y no sé cómo se lo tomará,
sólo me mira,
y me mira con esos huecos de abismos,
y no sé qué hacer,
pero ya lo enterré,
y fue rápido,
porque cuando a uno algo le duele,
a las cosas las hace rápido,
y ahí quedó,
el muerto,
el muerto que ya no está,
y lo extraño,
pero no pude mantenerlo,
porque su hedor traía recuerdos,
y los recuerdos no me gustan,
porque estoy vivo,
y no muerto.
Este poema me parece una autentica genialidad, porque aunque grotesco y macabro es su ardor, proyecta una enorme profundidad del alma, como si el pasado se mimetizara en ese cadáver y pareciera buscar una constante limpieza para diluir un viejo tormento, pero sin establecer un juicio duro hacia él. El yo poético, entonces, se desdobla en dos seres. Ambos parecen ser uno. El que está vivo ama las miserias del cadáver, pero finalmente lo deja ir para limpiarse. Es como amar y extrañar el infierno, pero tomando conciencia que a la vez nos lastima. Por otra parte, como muestra ese aspecto tan ácido de la vida, aparece la influencia consciente o inconsciente del maldito Bukowski que se observa melancólico y agridulce ante las desavenencias de la vida.
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