Situación

Ante cualquier expectativa, perder es entender de súbito la ficción. Es meditar que algo nunca es propio en ventaja, y saber que los anhelos inocuos de manipular el porvenir, a duras penas, son devastados por la realidad que a cada quien le toca, haciéndolo más fuerte o más débil, dependiendo del peso de las caídas, en los que se aprende a odiar o a amar los ideales. Y en efecto, perder conllevaría a desconocerse y comenzar, o no, de nuevo.

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