Consulta

- Permiso, Dr. Lobos, ¿tendría unos minutos para una consulta?
- ¡Ah! ¡Pero si es usted, Sr. Manfredi! Adelante, siéntese y dígame qué es lo que lo trae por aquí...
- Bueno, verá, Dr., todas estas últimas semanas he estado trabajando en mi conducta y poniendo en práctica sus indicaciones al pie de la letra. He comenzado a relacionarme con los demás pacientes y he mejorado mi trato con el personal del establecimiento. Si bien recuerdo, usted dijo que si notaba alguna mejoría en mi comportamiento, podría permitirme disfrutar de algunas libertades. Por lo tanto, quisiera saber si después de este pequeño progreso en mi conducta, podría devolverme mis documentos que, como bien sabe, son todo mi trabajo y fuente de distracción para mantener mi mente en ejercicio...
- Entiendo... realmente es un gusto, Sr. Manfredi, saber que no sólo ha mejorado en su dicción sino también en su higiene personal. Estoy al tanto de su progreso y es un orgullo para mí saber que mis pacientes evolucionan favorablemente. Pero lamento mucho decirle que no puedo entregarle lo que usted solicita. Si bien, mis métodos son bastante flexibles, no encuentro conveniente para su salud acceder a su pedido.
Puede gritar todo lo que quiera, pero no me queda más remedio que doblegar su dosis diaria. Créame que también es difícil para mí. Y a pesar de que ahora me esté apuntando tomándose su pene y jalando de sus testículos como si tuviese un arma, no le devolveré sus revistas pornográficas. Usted conoce muy bien las reglas impuestas en este establecimiento, Sr. Manfredi. Ahora ármese de cordura y retírese de mi oficina. ¡Guardia!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Voy, yendo

Parte que queda

Magnetismo