De almas errantes
Beben y se miran fijamente, casi inertes, casi muertos por
dentro.
No hay más nadie en el mundo, no tiene la noche más deseo que esperar
por ellos.
Se miran abstrayéndose y coinciden al levantar sus vasos. Tienen la cara llena de penas, posan su alma rota a un costado
de la mesa. Se miran y no se hablan, no tienen qué decirse cuando en sus
rostros es absoluta la miseria.
Beben sumergiéndose y se aferran al más duro recuerdo. Nada
les importa la vida, más que para perderla de un amargo sorbo.
Beben como desafiándose, o quizás, como acompañándose hacia
el abismo. Beben y dejan de ser algo. Ya casi no se encuentran, se están yendo
como la noche.
Desaparecen y dejan de existir. Desaparecen sus penas y sus
cuerpos se adhieren al viento.
No sé hacia dónde van, pero a su tristeza la dejan siempre en
un vaso lleno. Como dejando cuenta pendiente. Como echándose a vuelo al suspenso de revancha. Ahí es cuando los extraño.
Comentarios
Publicar un comentario