Bestia


Juega el gato al morderse, se muerde la cola en la oscuridad. Le clava las uñas y se desespera al tenerla. Muerde y se lastima, entonces suelta, mira hacia la nada, y ansioso y otra vez se lanza de pirueta al mismo asunto. Muerde y sostiene, muerde con los ojos dilatados y el sabor a sangre lo excita. Se le deforma el rostro y se revuelca. Respira con esfuerzo, el silencio lo encoleriza. Finalmente, como oyendo un ruido se interrumpe; con la boca roja y la mueca diabólica, ahí es cuando me mira, perdido y monstruoso, como atravesándome el pecho, como envenenándome los huesos.

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