Sepamos tenernos a nosotros mismos

Hay un tipo sentado en el patio de su casa y no hace más nada que esperar su muerte. Lleva el día entero ahí sentado, y sólo mira sus manos, inertes sobre las piernas como dos trozos de tela.
Tiene los ojos pequeños, que apenas contemplan. La cara tan blanda que, por sobre el pecho, bambolea. 
No hay más nada alrededor que un montón de miseria. No siente el viento ni se calienta al sol pleno. Busca en su memoria al desafiar un recuerdo, mas sólo se bloquea. 
Juegan los gatos entre sus piernas, y lo observan sin certezas... 
Hay un tipo sentado en el patio de su casa y no hace más nada que no saber que está muerto. Lleva el día entero ahí sentado, y sólo mira sus manos, inertes sobre las piernas, como dos trozos de tela...


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