Difuso

Nos encontramos comos dos hojas secas arrastrándose por la vereda y nos retorcimos al clavarnos la mirada, diciendo no sé qué pavadas acerca de un buen día y convenciéndonos de que estábamos para alegrarnos.
Caminábamos como conociéndonos y supimos que no teníamos nada que hacer, más que andarnos de fantasmas por la ciudad, atravesándonos entre los autos y encendiendo cigarrillos rotos, que apenas fumábamos.
Nos concedimos algunas sonrisas y hablamos de gente que no recuerdo. Hablamos de fútbol y de vasos llenos, de perros escapándose y de una noche empujando una camioneta. Nos abrazamos cuando nombramos cosas que tampoco recuerdo, pero hablábamos y nos emocionábamos, y nuestros ojos estaban tristes y alrededor nuestro no se veía nada.
Nos encontramos esa tarde sin conocernos y no sé cómo llegamos. No recuerdo despedirnos, tan sólo éramos un sueño de un mendigo extrañando a su padre.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Voy, yendo

Parte que queda

Magnetismo