Poco por ser mucho
No merece un día, por más glorioso que sea, más que desconfianza y horas contadas, porque es mucho, y un día no lo es todo cuando estamos siendo poco.
Nada merecen las más bellas flores más que un cadáver putrefacto, cuando no se ha hecho otra cosa que desconocer natura y sorber venenos de autodestrucción.
No merece un gentil acto, por más amable que sea, más que una contienda colmada de odio, cuando ya se ha venerado lo suficiente, para dejar de ser algo y comenzar de nuevo a ser nada.
No merece el mundo más que un cachetazo, ni lo celestial o terrenal, nada que pueda recibir mucho, cuando por instinto se busca siempre ser poco.
Nada merecen las más bellas flores más que un cadáver putrefacto, cuando no se ha hecho otra cosa que desconocer natura y sorber venenos de autodestrucción.
No merece un gentil acto, por más amable que sea, más que una contienda colmada de odio, cuando ya se ha venerado lo suficiente, para dejar de ser algo y comenzar de nuevo a ser nada.
No merece el mundo más que un cachetazo, ni lo celestial o terrenal, nada que pueda recibir mucho, cuando por instinto se busca siempre ser poco.
Comentarios
Publicar un comentario