Te dejé una nota en el cajón

Comienza como sabiendo qué escribir,
y escribe cualquier cosa,
como cualquier día,
o cualquier hora,
y se bambolea con el viento,
y no conoce más sentido que el revuelo de un poema insípido.
No le duele el alma,
ni le pesan las horas,
tampoco arraiga alegrías,
ni le echa sueños a la vida,
escribe porque recuerda,
mas no sabe qué y se le amargan los versos,
cruel sufrimiento,
¿de dónde vendrá el viento?
Poeta, ¡qué martirio!
Si tan solo le escribieras a lo que te mantiene vivo,
pero ahí te lanzas de nuevo,
a trabalenguas y vociferos,
majestuoso intento,
invitar al río sin aposento,
pero llegará el día,
poeta en vilo,
has sido tú quien ha desaparecido.




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