Canción de fondo
No derribes esta noche lo que apenas esta mañana levantamos.
Son tan suaves tus manos, ya no tienen tacto.
Nos miramos como dos animales apartados y jugamos a
aceptarlo.
Rompiste tus jaulas, me concediste el espacio.
Cuando supimos llegar a algún puente tan sólo nos detuvimos
a abrazarnos.
Ahora me miras como atravesando,
O quizás yo te miro como un gran lago,
Reflejando un cielo estanco del que nunca hablamos.
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